El proceso optimista de ser feliz (valga la aparente redundancia) | Ivano Amaro Cuanalo

 La Universidad de Harvard sigue realizando desde hace más de 85 años el experimento más longevo sobre la felicidad hasta ahora, este comenzó en 1938 (de acuerdo a la Harvard Gazette). Es notable que la felicidad es un tema de gran importancia que siempre valdrá la pena repetir hasta el cansancio. Para muchos es un tema complejo, y para otros un estado alcanzable y posible. El punto de vista, por si mismo, siempre será un pilar para dar dirección a la realidad de cualquier idea. Las siguientes palabras tienen un enfoque posible y totalmente alcanzable, por lo cual será una realidad, siempre y cuando el lector lo crea. 


El optimismo: es un puente con el cual podemos llegar a la felicidad o al menos aumentar enormemente las probabilidades para alcanzar un estado feliz. Estos dos conceptos (optimismo y felicidad) tienen una relación progresiva, mas no de equivalencia, por lo cual están lejos de ser sinónimos e iguales. En otras palabras, la felicidad será un resultado y el optimismo será un medio y herramienta de gran importancia, más no el único. 


“El optimismo es la Fé que conduce al logro; nada se puede hacer sin esperanza”. 

(Es una cita maravillosa de 1903 sobre el optimismo y atribuida a Hellen Keller)


Al reconocer el gran potencial constructivo del optimismo, a este lo identificaremos como el “material” para edificar la felicidad dentro del proceso. Refiriéndonos a lo más visible, estético y lo que le da la apariencia final a la felicidad. En un edificio terminado, este material (optimismo), sería lo equivalente a lo que podemos ver a simple vista como el color, las ventanas, las luces, las letras y todo el diseño de imagen exterior que le dan una forma reconocible, atractiva y única.


Como en cualquier construcción, se requiere de cimientos confiables que no se ven. Y el concepto que se adecua perfectamente es el “propósito de vida”, o grandes metas que sean más profundas y no sean simples objetivos momentáneos o de alcance a corto plazo. En el mismo ejemplo del edifico, este cimiento (propósito de vida) sería equivalente a lo que le da firmeza y estabilidad al suelo en el que se edificará; el metal, hormigón y suelo debajo del edificio es fundamental para que no se desplome, similar a las raíces y tierra en un árbol. 


Ahora tenemos los elementos suficientes para construir, pero sí queremos edificar algo PERDURABLE en el tiempo, necesitaremos de un elemento que tampoco se ve y lo que da una fuerza inmensurable el cual llamaremos “estructura”. Esto es la Fé, sin importar la religión o creencia; siempre y cuando no afecte a otros y sea algo que creamos de corazón y con un convencimiento consciente. Esta estructura (Fé), en la edificación va conectada desde la parte inferior hasta la parte mas alta como un esqueleto y provee de fuerza y soporte. Así como los pilares, muros y vigas. 


El proceso general se define en 3 simples pasos: 


  1. Cimientos: definir y/o establecer el propósito de nuestra vida. Ese propósito o grandes metas que mantendrá la esperanza y razón del uso de nuestra energía. 
  2. Estructura: alineemos nuestra Fé con nuestro propósito y mantengamos un estado saludable y constante con nuestra Fé.
  3. Material: actuemos con optimismo, al final todo siempre viene para bien y si hay algo aparentemente malo, usemos la creatividad para transfórmalo en algo bueno. 


La felicidad es algo que se construye y con lo que podremos edificar un estado feliz, donde nuestro optimismo ante la vida será lo más notorio y lo que va a relucir. Pero sabremos que aquella felicidad está sostenida por nuestro propósito y nuestra enorme Fé ante la vida y Dios. 


Ivano Amaro Cuanalo


Posdata: Una disculpa para tod@s l@s  Maestros Constructores, Ingenieros, Arquitectos, Diseñadores y relacionados a la edificación. Pues he simplificado esta enorme y admirable labor que ustedes hacen, la cual nos inspira y nos da espacios hermosos y únicos. 



Comentarios